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«Gana el domingo, vende el lunes»: la esencia de la competición

por Javier Morcillo. Publicado en la revista 9ONCE plus

La frase que titula este artículo, acuñada en la década de los 60, va mucho más allá de un simple slogan comercial. «Gana el domingo, vende el lunes» no solo les sirve a las marcas para justificar su presencia en competición, sino que es también la razón de existir de las carreras de coches. En esencia, el automovilismo es una de estas dos cosas:

  • Soy capaz de hacer un coche más rápido que el tuyo.
  • Soy capaz de conducir un mismo coche más rápido que tú.

Grandes marcas como Porsche, Ferrari o BMW tienen esto muy claro, y compiten en ambas maneras de hacer automovilismo, ya sea en las 24 horas de Le Mans o en copas monomarca con sus coches. Pero, ¿funciona esto de verdad?

Para empezar, el retorno de la inversión de una marca es muy difícil de medir, pero todo indica que si funciona, y mucho. Nada es más valioso que la imagen que proyecta una marca a los consumidores, y lo que sentimos qué estamos comprando cuando compramos un coche. La competición tiene mucho que ver en esto. Cuando conduces un Porsche, estás asociándolo a los éxitos en Le Mans; velocidad y fiabilidad extremas. Te vienen las imágenes de triunfo, de éxito, de esos posters de GT’s compitiendo en las carreras más duras, en el Rally Dakar… El valor de esa imagen de cara a un consumidor, simplemente, no tiene precio.

Igual que nos atrae un hombre musculoso o una mujer voluptuosa, los coches que nos gustan son los que tienen formas, son anchos, tienen faldones y alerones, son bajos… Es decir, tienen tintes deportivos que vienen directamente de la competición. Un Prius, que en sí mismo es un magnífico coche, tiene mucho más difícil ofrecer esa sensación de éxito.

En el caso de las copa monomarca, como la Porsche Supercup, la Copa RACER o la BMW M2 Cup, lo que ofrecen de cara al comprador en un concesionario es la imagen de marca de diversión, deporte y competición, así como el factor de disfrutar de la conducción de forma responsable, algo que bien pareciera estar penado hoy en día. Parece que es un pecado disfrutar conduciendo, y estas competiciones transmiten un mensaje muy valioso:

«Puedes disfrutar de nuestros coches y de conducir, pero en las circunstancias adecuadas».

Esta imagen de disfrute y diversión ha supuesto y supone un elemento diferenciador para las marcas, ya que con las restricciones, control y tecnología, hoy en día da igual que marca o qué modelo de coche conduzcas. Todos los coches en carretera van igual, tienen casi la misma tecnología y la misma comodidad. Es decir, básicamente nos da igual qué conducir en carretera, salvo el precio y la imagen que nos hace proyectar y que nos ofrece a nosotros mismos. Y para eso, las marcas tienen una gran herramienta, y su mayor aliada, en la COMPETICIÓN, con mayúsculas.

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